Actividades y estrategias de expresión


Antes de plantearnos las estrategias de expresión, es importante conocer qué actividades de expresión oral o escrita tendrá que aprender a realizar el alumno, con qué finalidad, cómo se le capacitará para ello y qué se le exigirá al respecto.

Actividades de expresión oral


Algunos ejemplos de actividades de expresión oral son los siguientes:
  • realizar comunicados públicos (información, instrucciones, etc.);
  • dirigirse a un público (discursos en reuniones públicas, conferencias universitarias, sermones, espectáculos, comentarios deportivos, presentaciones de ventas, etc.);

Pueden suponer, por ejemplo:
  • leer en voz alta un texto escrito;
  • hablar apoyándose en notas, en un texto escrito o en elementos visuales (esquemas, imágenes, gráficos, etc.);
  • representar un papel ensayado;
  • hablar espontáneamente;
  • cantar.


Se proporcionan escalas ilustrativas para

Actividades de expresión escrita


Algunos ejemplos de actividades de expresión escrita son los siguientes:
  • completar formularios y cuestionarios;
  • escribir artículos para revistas, periódicos, boletines informativos, etc.;
  • producir carteles para exponer;
  • escribir informes, memorandos, etc.;
  • tomar notas para usarlas como referencias futuras;
  • tomar mensajes al dictado, etc.;
  • escribir de forma creativa e imaginativa;
  • escribir cartas personales o de negocios, etc.

Se proporcionan escalas ilustrativas para

Estrategias de expresión

Actividad

Estrategia

Planificación
  • Preparación
  • Localización de recursos
  • Atención al destinatario
  • Reajuste de la tarea
  • Reajuste del mensaje
Ejecución
  • Compensación
  • Apoyo en los conocimientos previos
  • Intento
Evaluación
  • Control del éxito
Corrección
  • Autocorrección

Escalas ilustrativas para

Las estrategias de expresión suponen movilizar recursos, buscar el equilibrio entre distintas competencias —maximizando las cualidades y evitando las insuficiencias— con el fin de equiparar el potencial disponible con la naturaleza de la tarea. Se ponen en funcionamiento los recursos internos, lo que posiblemente conlleva una preparación consciente (preparación), el cálculo del efecto de estilos, estructuras del discurso o formulaciones (atención al destinatario), y la búsqueda en un diccionario o la obtención de ayuda cuando se trate de una carencia (localización de recursos). Cuando no se han movilizado o localizado los recursos adecuados, al usuario de la lengua le puede resultar más aconsejable emprender una versión más modesta de la tarea y, por ejemplo, escribir una postal y no una carta. Por el contrario, después de localizar una ayuda apropiada, el alumno puede decidir hacer lo contrario: elevar el nivel de la tarea (reajuste de la tarea). De forma parecida, sin recursos suficientes, el alumno o usuario tendrá que hacer concesiones respecto a lo que realmente le gustaría expresar con el fin de adecuarse a los medios lingüísticos disponibles; y a la inversa, los recursos lingüísticos complementarios de que pueda disponer posteriormente, durante la reelaboración, pueden permitirle ser más ambicioso a la hora de dar forma y de expresar sus ideas (reajuste del mensaje).

Se definen como estrategias de evitación aquellos procedimientos de reajuste a la baja de nuestros objetivos cuando los recursos de que se dispone son limitados. Las estrategias de aprovechamiento, por su parte, son las que permiten encontrar los medios para lograr desenvolverse mediante un reajuste al alza de nuestros recursos. Al utilizar estrategias de aprovechamiento, el usuario de la lengua adopta un enfoque positivo de los recursos de los que dispone, lo que permite hacer aproximaciones y generalizaciones con un nivel de lengua muy sencillo, así como parafrasear o describir aspectos de lo que se quiere decir o incluso «extranjerizar» expresiones de la L1 (compensación); al utilizar una lengua muy accesible y «prefabricada», el usuario se siente seguro —«islas de seguridad»— para crear puentes a través de lo que para él es una situación nueva o un concepto novedoso que quiere expresar (apoyo en los conocimientos previos) o simplemente para intentar utilizar lo que recuerda a medias y piensa que podría funcionar (intento). Tanto si el usuario de la lengua es consciente de la compensación, de que está andando por la cuerda floja o de que está usando la lengua con vacilación, como si no lo es, la retroalimentación proveniente de la expresión facial, de los gestos y de los movimientos subsiguientes que se producen en la conversación, le ofrece la oportunidad de controlar el éxito de la comunicación (control del éxito). Además, sobre todo en actividades no interactivas (por ejemplo, realizar una presentación, escribir un informe), el usuario de la lengua puede controlar conscientemente tanto los aspectos lingüísticos como los comunicativos de los deslices momentáneos y los errores más frecuentes y corregirlos (autocorrección).