Actividades y estrategias de comprensión


Antes de plantearnos las estrategias de comprensión, es importante considerar qué información de entrada (input) oral o escrita tendrá que recibir el alumno, cómo se le capacitará para ello o qué se le exigirá al respecto, para qué fines escuchará el alumno la información de entrada (input) y qué modalidad de comprensión auditiva o lectora realizará el alumno.

Actividades de comprensión auditiva


Las actividades de comprensión auditiva incluyen:
  • escuchar declaraciones públicas (información, instrucciones, avisos, etc.);
  • escuchar medios de comunicación (radio, televisión, grabaciones, cine);
  • escuchar conferencias y presentaciones en público (teatro, reuniones públicas, conferencias, espectáculos, etc.);
  • escuchar conversaciones por casualidad, etc.

En cada caso, el usuario puede estar escuchando:
  • para captar la esencia de lo que se dice;
  • para conseguir información específica;
  • para conseguir una comprensión detallada;
  • para captar posibles implicaciones, etc.

Se proporcionan escalas ilustrativas para:

Actividades de comprensión lectora


Algunos ejemplos de actividades de lectura son los siguientes:
  • leer para disponer de una orientación general;
  • leer para obtener información; por ejemplo, utilizar obras de consulta;
  • leer para seguir instrucciones;
  • leer por placer.

El usuario de la lengua puede leer:
  • para captar la idea general;
  • para conseguir información específica;
  • para conseguir una comprensión detallada;
  • para captar implicaciones, etc.

Se proporcionan escalas ilustrativas para:

Estrategias de comprensión


Actividad

Estrategias

Planificación
  • Estructuración (conformar la disposición mental, poner en funcionamiento los esquemas, establecer las expectativas).
Ejecución
Evaluación
  • Comprobación de la hipótesis: ajuste de las claves con los esquemas.
Corrección
  • Revisión de la hipótesis.

Las estrategias de comprensión suponen identificar el contexto y los conocimientos del mundo adecuados a ese contexto, poniendo en funcionamiento en ese proceso lo que se consideran esquemas apropiados. Estos, a su vez, establecen expectativas respecto a la organización y al contenido de lo que va a ocurrir (encuadre). Durante el proceso de la actividad de comprensión, se utilizan las claves identificadas en el contexto total (lingüístico y no lingüístico), así como las expectativas respecto a este contexto establecidas por los esquemas adecuados para elaborar una representación del significado que se expresa y una hipótesis respecto a la intención comunicativa que subyace en él. Mediante un proceso de aproximación sucesiva, se llenan los vacíos aparentes y posibles que haya en el mensaje con el fin de materializar la representación del significado, y se deduce la importancia del mensaje y de sus partes constituyentes (inferencia). Los vacíos que se resuelven mediante la inferencia pueden haber sido causados por restricciones lingüísticas, condiciones receptivas difíciles, ausencia de conocimientos asociados o por una supuesta familiaridad, predisposición, subestimación o reducción fonética por parte del emisor. La viabilidad del modelo al que se ha llegado por este proceso se comprueba con la evidencia de las claves co-textuales y contextuales para ver si «encajan» en el esquema puesto en funcionamiento: la forma en que uno está interpretando la situación (comprobación de hipótesis). Si se identifica un desajuste hay que volver a la primera fase (encuadre) en busca de un esquema alternativo que pudiera explicar mejor las claves mencionadas (revisión de hipótesis).